Buena parte de la vida de las mujeres ibera se dedicaba a la artesanía, en conreto a la elaboración de menaje doméstico y productos textiles que alcanzaron un alto grado de sofisticación.
Si bien la aparición de abundantes materiales
no escultóricos ha sido una constante en todas las campañas de excavación de El
Cerro de los Santos el deslumbramiento producido por las esculturas ha favorecido el olvido
de estos materiales, solo aludidos por la bibliografía de manera parcial y
marginal. Materiales constructivos (pequeños ladrillos romboidales, grapas de
plomo para unir sillares), objetos de adorno personal (brazaletes, anillos,
fíbulas…) y, sobretodo, recipientes cerámicos, han sido los materiales
recuperados por todos aquellos que excavaron en el Cerro.
Los restos
constructivos se fechan en época romana republicana, en el momento de
monumentalización del antiguo espacio sacro ibérico potenciada por la llegada
de gentes itálicas a lo largo del s. II a.C.
El primero en otorgar la importancia merecía a
los materiales no escultóricos fue Fernández de Avilés. Estos materiales,
particularmente la cerámica, le permitieron acotar los límites cronológicos del
yacimiento. Destacan en este mismo sentido el estudio de las fíbulas por parte
de Sanz o el de Abascal del resto de los objetos hallados. En cuanto a la numismática
no se ha encontrado ibérica, solo romana e hispanorromana, siendo la más
antigua una as de Calagurris del 12-2 a.C. y la más moderna un as de Nerva de
finales del s.I a.C.


que no critiquen a las mujeres todos somos iguales
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