1. ENTRE TELARES Y VASIJAS

  
 Buena parte de la vida de las mujeres ibera se dedicaba a la artesanía, en conreto a la elaboración de menaje doméstico y productos textiles que alcanzaron un alto grado de sofisticación. 

 Si bien la aparición de abundantes materiales no escultóricos ha sido una constante en todas las campañas de excavación de El Cerro de los Santos el deslumbramiento producido por las esculturas ha favorecido el olvido de estos materiales, solo aludidos por la bibliografía de manera parcial y marginal. Materiales constructivos (pequeños ladrillos romboidales, grapas de plomo para unir sillares), objetos de adorno personal (brazaletes, anillos, fíbulas…) y, sobretodo, recipientes cerámicos, han sido los materiales recuperados por todos aquellos que excavaron en el Cerro. 
 Los restos constructivos se fechan en época romana republicana, en el momento de monumentalización del antiguo espacio sacro ibérico potenciada por la llegada de gentes itálicas a lo largo del s. II a.C. 
 El primero en otorgar la importancia merecía a los materiales no escultóricos fue Fernández de Avilés. Estos materiales, particularmente la cerámica, le permitieron acotar los límites cronológicos del yacimiento. Destacan en este mismo sentido el estudio de las fíbulas por parte de Sanz o el de Abascal del resto de los objetos hallados. En cuanto a la numismática no se ha encontrado ibérica, solo romana e hispanorromana, siendo la más antigua una as de Calagurris del 12-2 a.C. y la más moderna un as de Nerva de finales del s.I a.C.
 En cualquier caso es precisamente a partir de estos materiales no escultóricos a partir de los cuales podemos recrear con más precisión el modo de vida íbero: valiéndonos por ejemplo de la artesanía textil o la producción de piezas cerámicas para uso doméstico.

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